El acuerdo de la OCDE le cuesta dinero a Irlanda: se acerca el impuesto mínimo para las empresas globales

En verano, las máximas potencias económicas acuerdan una reforma del sistema fiscal internacional. Pero no todos los miembros de la UE están entusiasmados. Pero ahora la comunidad global está asegurando ingresos adicionales de 150 mil millones de dólares, entre otras cosas a expensas de Irlanda.

Después de que Irlanda, el anterior país de bajos impuestos, se rindió, se ha superado un obstáculo importante para una reforma fiscal corporativa global. Después de años de negociaciones, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) puso fin a las conversaciones técnicas con un acuerdo en una reunión en París. Por lo tanto, las empresas internacionalmente activas deberían pagar al menos el 15 por ciento de impuestos independientemente de su sede, como anunció la OCDE. La regulación debería entrar en vigor a partir de 2023. De los 140 miembros de la OCDE, solo Kenia, Nigeria, Pakistán y Sri Lanka aún no se han unido.

En julio, los ministros de finanzas del G20 decidieron dos innovaciones: las empresas internacionalmente activas deberían pagar «al menos» el 15 por ciento de impuestos, independientemente de su ubicación. Si una empresa con su subsidiaria paga menos impuestos en el extranjero, el país de origen puede cobrar la diferencia. Esto es para evitar que las ganancias se transfieran a los paraísos fiscales. Además, las grandes empresas ya no deberían pagar impuestos solo en su país de origen, sino también donde hacen buenos negocios.

«Hacer que el sistema fiscal mundial sea más justo»

La OCDE espera que el impuesto mínimo genere 150.000 millones de dólares (unos 130.000 millones de euros) de ingresos fiscales adicionales en todo el mundo. «Hoy hemos dado otro paso importante hacia una fiscalidad más justa», dijo el ministro de Finanzas federal Olaf Scholz. «En particular, la aprobación de los estados de la Unión Europea es un gran éxito y garantizará que la reforma se pueda implementar rápidamente en toda la UE».

La presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, habló de un momento histórico. «Este es un paso importante para hacer que nuestro sistema fiscal global sea más justo». El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, habló de un acuerdo fundamental para las economías de los países. «Este acuerdo abre el camino a una revolución fiscal».

Biden se da una palmada en el hombro.

El presidente estadounidense, Joe Biden, también atribuyó el acuerdo al «liderazgo y la diplomacia estadounidenses». «Durante décadas, los trabajadores y contribuyentes estadounidenses han pagado el precio de un sistema tributario que recompensa a las corporaciones multinacionales por trasladar empleos y ganancias al extranjero», dijo Biden. «Esta carrera hacia abajo no solo ha perjudicado a los trabajadores estadounidenses, sino que también ha puesto a muchos de nuestros aliados en una desventaja competitiva».

También participan en el acuerdo conocidos paraísos fiscales como las Islas Caimán. Asimismo, Irlanda, que cedió a la presión internacional poco antes del acuerdo de la OCDE. El gabinete de Dublín decidió el jueves por la noche aumentar la tasa impositiva para las empresas con una facturación de más de 750 millones de euros del 12,5 al 15 por ciento. Irlanda, donde las grandes corporaciones digitales tienen su sede europea, evita así más discusiones con el grupo de las principales potencias económicas del G20.

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El compromiso de Dublín fue negociado por la OCDE. El ministro de Finanzas irlandés, Paschal Donohoe, dijo que se trataba de una reforma de gran alcance del marco fiscal global. «Es la decisión correcta. Es una decisión sensible y pragmática». En el país de la UE, decenas de empresas con cientos de miles de empleados se ven afectadas por el cambio, que se espera que entre en vigor en 2023. El gobierno de Dublín estima su pérdida debido al aumento de impuestos en 800 millones a 2 mil millones de euros por año.

Además de Irlanda, Estonia y Hungría de la UE se habían resistido hasta ahora a la reforma. También hubo un cambio en Estonia, como anunció el jueves por la noche el primer ministro estonio, Kaja Kallas. «Hemos mantenido intensas negociaciones durante todo el verano para lograr una situación en la que los empresarios estonios se vean afectados lo menos posible por este impuesto global», dijo Kallas.

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